De acuerdo con el flujo de trabajo de la industria de la comunicación gráfica, la impresión está prácticamente al final del proceso. Las actividades de diseño y preprensa le preceden.
Ahora, si cambiamos el enfoque, la impresión es el primer paso de la reproducción en serie; en otras palabras, solamente en la prensa se puede saber de verdad si se logró reproducir el color que se esperaba. Sin embargo para lograrlo la preprensa debe tomar las medidas y hacer el control de las variables que afectarán la transferencia del punto en la prensa.
El primer paso es saber en qué condiciones imprime la prensa para llevar esta información al escáner, la prueba de color y las matrices o planchas. Actualmente existen estándares que facilitan la tarea; estas guías sirven de referencia muy clara para determinadas condiciones generales, por ejemplo: GRACOL, SNAP, etc.
Entonces, imaginemos que la preprensa siguió paso a paso su procedimiento y que nos asegura unas matrices precisas y estamos listos para entrar a la prensa. Ahora en la prensa, con las nuevas mantillas, ya corrido el respectivo test de impresión, medido (densidad, ganancia de punto, balance de grises, trapping y contraste) y evaluado contra el estándar elegido y teniendo en cuenta que todos los problemas mecánicos se verán reflejados en esta prueba, el diagnóstico debe ser un listado de tareas de corrección para dejar la prensa dentro de especificaciones. Si no es posible realizar la corrección, una revisión de la casa fabricante de la prensa determinará las acciones a seguir.
Es la prensa la que nos da los parámetros para iniciar el proceso; si las variables como densidad, ganancia de punto, balance de grises, trapping y contraste se mantienen controladas, estamos asegurando la reproducción del color.
